Alice’s
Adventures in Wonderland
Análisis de tres
traducciones en español de la famosa obra de Lewis
Carroll
|
Lourdes Blazquez y Maria Medrano
Traducción e Interpretación
Curso 2018-2019
Universitat Pompeu Fabra
Índice
1. Introducción
2. Fragmento
escogido: capítulo 1
3. Comparación
entre las tres traducciones: el análisis
3.1 Puntos
en común
3.1.1 Léxico
3.2 Puntos
que difieren
3.2.1 Léxico
3.2.2 Título
3.2.3 Estilo
y estructura
4. Conclusiones
1.
Introducción
Alice’s Adventures in Wonderland, escrita por Lewis Carroll, ha
sido, es y será uno de los clásicos más leídos de la literatura universal. Su
autor, matemático de profesión, en un principio, no escribió la obra para ser
publicada, sino que fue fruto de un paseo en una pequeña barca por el río
Támesis, con el simple objetivo de distraer a unas niñas. Lewis Carroll, cuyo
verdadero nombre es Charles Lutwidge Dodgson, sentía admiración por una niña
llamada Alice, a la cual llevó, junto a sus hermanas, a pasear al río. Fue allí
donde empezó a contarles una historia que cada vez que avanzaba, más
entusiasmaba a las niñas, especialmente a Alicia. Fue tal la admiración por
aquel relato que el autor le regaló a Alicia la historia escrita de su puño y
letra las siguientes Navidades.
Lewis Carroll publicó,
animado por sus amigos y conocidos, la obra en 1865. Iba dirigida tanto a un
público infantil como adulto ya que, además de narrar una historia digna de
cuento de fantasía, juega con la lógica y el mundo del sinsentido. En la
publicación, mantuvo toda la narración que le había contado a Alice, pero
suprimió fragmentos demasiado personales que sabía que no iban a importar a los
lectores.
El autor,
además de una historia sin igual, quiere que los lectores se sientan
identificados con el personaje. Alicia representa a la sociedad de la época. Se
trata de una sociedad de la época victoriana, que representa el saber estar, el
hecho de ser “de buena familia”, esa tensión y presión a la que las personas de
cierto rango social estaban sometidas. Además de eso, que es lo que Alicia
representa en este cuento, el autor quiere transmitir el mundo onírico, el
mundo de los sueños. Pero no solo los sueños vistos desde un punto de vista
infantil e inocente, sino también desde el punto de vista de un adulto, porque todos
en nuestras mentes tenemos sueños e inquietudes. Lewis Carroll plantea a Alicia
como una niña típica inglesa, representante de la cultura puritana de la época
y que a través de la historia rompe con esos límites y descubre el mundo de los
sueños. Estos aspectos que hemos comentado y que analizaremos más adelante son
los aspectos más difíciles de plasmar en una traducción. Su dificultad se
centra en que, por un lado, las traducciones han sido bastante más posteriores
a la fecha de publicación de la obra original y que, por lo tanto, ese apogeo
“victoriano” y de presión de la sociedad no era el mismo. Además, en todo
momento vamos a hablar de las traducciones que se han hecho al español, y la
cultura del TO no es la misma que la cultura del TT. Mantener esos dos aspectos
es fundamental para que la traducción pueda llegar a transmitir todo, o casi
todo lo que el autor nos transmite en su obra.
Puesto que la obra original es un
clásico de la literatura, se han realizado muchas traducciones y adaptaciones a
diversos idiomas. En este caso, hemos escogido tres traducciones en español
para poder analizarlas y compararlas con la obra original, hablar de los pros y
los contras, las estrategias y decisiones que ha tenido que tomar el traductor
cuando se ha encontrado con dificultades de traducción.
La primera traducción que hemos escogido es
una adaptación, infantil, traducida por Lourdes Íñiguez Barrena, publicada en
2011, dirigida a un público a partir de los 11 años e ilustrada. Además de la
traducción, cuenta con actividades complementarias para su uso didáctico y
notas explicativas para los estudiantes. En general, está hecha para que sea
leída en el aula con la ayuda de un profesor.
La segunda traducción varía significativamente
de la primera. Se trata de una traducción hecha por Jaime de Ojeda, publicada
en 1970. Se considera una de las mejores traducciones que se han hecho al
español, a pesar de que el traductor no lo sea de profesión, ya que Jaime de
Ojeda es un diplomático español. Aunque la edición de Alianza Editorial es
juvenil, es una adaptación hecha para todos los públicos. Cuenta con las
ilustraciones del libro original, realizadas por John Tenniel, hecho que lo
acerca mucho al texto original. Además de las ilustraciones, cuenta con un
prólogo del mismo traductor, que comentaremos cuando realicemos más adelante el
análisis, y con la adición de todo tipo de notas al final del libro que el
traductor creyó oportunas para la total comprensión de la historia y el
mensaje.
Por último, pero no menos importante, la
tercera traducción está realizada por Ramón Hervás y se publicó en 1994. No
contiene ilustraciones y está dirigida más bien a adolescentes y adultos.
Contiene además un prólogo en el que cuenta información muy interesante sobre
la vida de Lewis Carroll. Muestra, a la hora de escribir y traducir, un gran
talento para la escritura y la traducción, además de soluciones creativas y
genuinas en español.
La extensión del libro no es muy grande, pero
para realizar este trabajo nos hemos centrado en el primer capítulo y
compararemos las tres traducciones con la obra original. Se trata de encontrar
todos los aspectos positivos y negativos de cada una de ellas y compararlos
para poder así, siempre ateniéndonos a las circunstancias de cada una de las
traducciones, escoger la que nos parece más acertada.
Para finalizar esta introducción, nos gustaría
destacar algunos motivos por los cuales hemos escogido esta obra. El primero es
porque, personalmente, a ambas siempre nos ha gustado la historia de Alicia. El
segundo motivo es porque a pesar de ya conocer la historia, nunca habíamos
llegado a pensar más allá y este trabajo nos brindaba la oportunidad de
hacerlo.
Y el tercer y último motivo ha
sido toda la cantidad de traducciones que hemos encontrado del libro y el
material adicional que nos ha ayudado a completar el análisis y leerlo con ojo
crítico.
Ahora sí, nos adentramos en el mundo de
Alicia en el País de las Maravillas.
2. Fragmento
escogido: capítulo 1
Todos conocemos la historia de
Alicia, pero ¿acaso todos la hemos leído? A pesar de que el libro no tiene una
gran extensión, no nos era posible analizar todos y cada uno de los capítulos y
decidimos escoger el primero. Primero, porque introduce la historia y segundo,
porque, como es obvio, todo hay que empezarlo por el principio. Además, de
alguna forma, si hubiésemos empezado por la mitad del libro, quizás aparecen
referencias a capítulos anteriores que no analizaremos de forma correcta.
La historia empieza con una escena que a
primera vista parece muy inocente, Alicia sentada a la orilla del río aburrida,
pero que ya representa a la sociedad de la época, serena, bajo presión y con
pocos quehaceres. Cuando el lector es consciente de la escena, muy corriente,
aparece el primer elemento que sorprende: un conejo corriendo, diciendo que va
a llegar tarde, es decir, habla y además va vestido. Aquí es cuando Alicia,
tras decidir que no quiere aburrirse más y seguir al conejo a través del hoyo
del árbol, rompe la barrera “victoriana” y empieza a adentrarse en el mundo
onírico de los sueños.
El descenso por la madriguera después de
seguir al conejo es también un momento clave. En primer lugar, porque hay que
recordar que el autor es matemático y, describe la caída de Alicia como un
descenso lento. Este descenso lento, más allá de la ironía de que una caída en
picado sea lenta, hace referencia a la teoría de la relatividad de Einstein, y
Lewis Carroll hace una comparación entre la caída de Alicia y el ejemplo de
Einstein del descenso de un ascensor. También, mientras está cayendo y puesto
que el descenso es lento y largo, se hace preguntas. Como hija de buena familia
inglesa, ha recibido una buena educación y formación en cultura. Es por eso por
lo que ella se va haciendo preguntas sobre cuánto habrá descendido ya, sobre la
longitud y la latitud, a pesar de no saber qué significan, pero sabe que son
palabras importantes.
Una vez llega al final, el conejo vuelve a
aparecer y rápidamente desaparece por una puerta pequeña. De forma misteriosa,
aparecen elementos como una llave dorada, un pastel y un líquido, que hacen a
Alicia variar de tamaño y también le hacen tomar decisiones sobre si seguir al
conejo o ser educada y volver a casa. Aun así, apenas se lo plantea porque la
curiosidad gana en ella, y en el resto de sociedad de la época que representa,
y se adentra en el mundo onírico que Carroll nos describe con tanto entusiasmo.
Las características textuales que pueden verse
en este capítulo y en general en el resto del libro es una narración bastante
sencilla, con una descripción de todos los elementos y detalles que son claves
para el desarrollo de la historia. Como hemos comentado, combina los elementos
fantásticos propios del sinsentido como por ejemplo el conejo, el pastel y la
bebida elementos comunes típicos de la vida real como el estar en el río junto
a su hermana.
Aunque en el análisis procederemos a comparar
los distintos elementos de las tres traducciones, cabe destacar distintas
características de cada una de ellas para entender mejor con qué comparamos el
original y en qué situación se encuentran.
La primera traducción es la que más dista del
texto original. Se trata de una versión adaptada para ser leída en las escuelas
para niños y que por lo tanto se han adaptado todas las complejidades que puede
conllevar el texto original. Eso no significa que sea una mala traducción, sino
que está hecha para que el lector sólo haga la primera lectura del libro, que
es simplemente verlo como un libro infantil, como un cuento de fantasía. A
pesar de ser una versión infantil, el libro cuenta con una introducción en la
que la traductora, Lourdes Íñiguez Barrena cuenta la historia que hay detrás
del libro, cómo Lewis Carroll llegó a escribirla y, de manera simplificada, qué
es lo que conlleva todo este relato. Una vez leída esta adaptación, al final
del libro encontramos una serie de preguntas de comprensión para complementar
lo que los niños hayan podido entender mientras lo leían. Además de este
material didáctico, la traductora usa en diversas ocasiones la nota del
traductor, que, por lo general, no están muy bien vistas, pero que nosotras
consideramos como oportunas para proporcionar información adicional y aumentar
el conocimiento de los jóvenes lectores. Además, como la obra original, cuenta
con ilustraciones que desarrollan de una forma muy fidedigna lo que se está
narrando. La segunda traducción que
hemos escogido es una de las traducciones mejores valoradas del libro de Lewis
Carroll. A pesar de que hay que reivindicar en todo momento el trabajo de los
traductores como profesión digna, Jaime de Ojeda no es ni escritor ni
traductor, sino un diplomático al que le encantaba la historia y decidió
traducirla. Lo cierto es que sí, es una traducción de alto nivel y tiene mucho
más que la traducción en sí. Jaime de Ojeda añade, además del texto, un extenso
prólogo en el que explica la historia de Lewis Carroll, un poco como lo que
explica Lourdes Íñiguez, pero algo más complejo y extenso y también sus motivos
por los cuales ha hecho una traducción así, fiel y respetando en todo momento
la original. Declara que, él ha tenido sus motivos para traducirlo así y que,
si en algún momento a alguien no le gusta, él no va a tener remordimientos por
ello porque está muy satisfecho.
Se trata de una lectura compleja
y más apropiada para jóvenes adultos y adultos, puesto que quiere que el lector
no sólo se quede con una primera lectura, sino que investigue y reflexione más
allá de la fantasía. Además, añade al final del libro una serie de anotaciones
que cree oportunas para acercar al lector al texto original y a su vez, son una
muestra de fidelidad por parte del traductor puesto que quiere que el lector de
la traducción se sienta como el lector del original. Mantiene también las
ilustraciones del texto original, realizadas por John Tenniel. Es algo
complejo, poder transmitir el sentido del original en una traducción, pero en
parte, Jaime de Ojeda lo consigue. Sin embargo, la traducción es del año 1970 y
es posible que próximamente caduque, puesto que no son los mismos los lectores
y la cultura de hace 20 o 40 años que los lectores y la cultura de los próximos
años.
La tercera traducción, realizada en 1994 por
Ramón Hervás es algo así como un híbrido entre las dos anteriores. Es una
traducción mayormente fiel, dirigida a los adultos, pero sin ilustraciones ni
tampoco notas adicionales que expliquen aspectos del texto que a simple vista
en la traducción no son fáciles de reconocer. Como aspectos a destacar, podemos
hablar del prólogo en el que se narra también la historia de Lewis Carroll y
cómo el paseo en barca por el Támesis derivó en un clásico universal. También
es importante destacar la soltura con la que el traductor escribe, mostrando
así su creatividad y su gran talento para la redacción. Traduce de forma que se
mantenga el sentido, pero muestra algo más de libertad a la hora de decir las
cosas. A diferencia de Jaime de Ojeda, él intenta acercar el texto al lector,
hace un ejercicio de domesticación. En cambio, Jaime de Ojeda, acerca el lector
al texto, siendo, en todas las ocasiones, fiel a Lewis Carroll.
Cuando
traducimos, no tenemos que olvidar que además de interpretar, estamos a la vez
escribiendo y tomando decisiones. Escogemos una palabra antes que otra y
cambiamos aspectos. Es un ejercicio de traducción y de reexpresión.
3. Comparación
entre las tres traducciones: el análisis
3.1 Puntos en
común
●
3.1.1 Léxico
❖
White Rabbit
|
Original
|
Lourdes Íñiguez
|
Jaime de Ojeda
|
Ramón Hervás
|
|
[..] before her was another long passage,
and the White
Rabbit was
still in
sight, hurrying down it.
|
Delante de ella se abría otro largo corredor
y vio al Conejo
Blanco meterse por allí.
|
[...] delante de ella se
abría otro largo pasadizo y por allí alcanzó a ver al Conejo Blanco, que se
alejaba corriendo apresuradamente.
|
Frente a ella se abría un
largo pasadizo. Vio que por allí se deslizaba rápidamente el Conejo Blanco
[...]
|
Como podemos observar, los tres
traductores optan por mantener las dos mayúsculas en el nombre del conejo
cuando tanto él como Alicia se encuentran ya inmersos en la fantasía. Aun así,
al principio del libro, es decir, cuando aún no se han adentrado en el País de
las Maravillas, podemos ver que en el original aparece “white rabbit”, sin el
uso de mayúsculas, aspecto que comentaremos en el segundo apartado del
análisis.
❖
“DRINK ME”, “EAT ME”
|
Original
|
Lourdes Íñiguez
|
Jaime de Ojeda
|
Ramón Hervás
|
|
[...]a paper label with
the word “DRINK ME” beautifully printed on it in large
letters
|
[...]y de su cuello colgaba una etiqueta que
decía BÉBEME,
con primorosas letras
mayúsculas impresas.
|
[...]tenía colgado un
cartelito de papel en el que se leía la
palabra «BÉBEME»
hermosamente escrita en grandes caracteres.
|
[...]pegado a su cuello una etiqueta de
papel con la
leyenda
«BEBEME»,
impresa en gruesos y hermosos caracteres.
|
|
[...]a very small cake, on which the words “EAT ME” were beautifully
marked in currants.
|
[...] un pastel con un adorno de crema que decía CÓMEME
|
[...]un diminuto pastelillo
sobre el que se leía
«CÓMEME»
|
[...] un pastelito sobre el
cual la
palabra
«COMEME» estaba
trazada mediante unos
granos de uvas pasas.
|
Con estos dos ejemplos podemos
ver que los tres traductores deciden traducir “eat me” por “cómeme”, además de
mantener las mayúsculas como en el original. Tanto Jaime de Ojeda como Hervás
cambian las comillas altas por las comillas angulares. No obstante, Íñiguez
decide omitir cualquier tipo de comillas.
3.2 Puntos en
que difieren
●
3.2.1 Título del primer capítulo
❖ Down the rabbit-hole
|
Original
|
Lourdes Íñiguez
|
Jaime de Ojeda
|
Ramón Hervás
|
|
Down the rabbit-hole
|
Descenso por la
madriguera
|
Por la madriguera del conejo |
Descenso a la madriguera del conejo |
Los tres traductores escogen distintas
opciones a la hora de traducir el título del primer capítulo.
En primer lugar, tanto Íñiguez
como Hervás traducen “down” por “descenso”, un término un poco más sofisticado
que el original, ya que se podría traducir perfectamente por “bajada”, es
decir, suben ligeramente el registro. En cambio, Jaime de Ojeda decide
simplificarlo y directamente traducirlo por la preposición “por”, indicando así
también un sentido de duración, pero sin subir el registro. En segundo lugar,
Íñiguez decide traducir “rabbit-hole” por madriguera simplemente, ya que
generalmente las madrigueras las habitan normalmente los conejos y da por
supuesto que el lector es consciente de ello. No obstante, tanto Jaime de Ojeda
como Hervás, deciden especificar que la madriguera es “del conejo”, anticipando
así la importancia del conejo en este capítulo.
●
3.2.2 Léxico
❖
white rabbit
|
Original
|
Lourdes Íñiguez
|
Jaime de Ojeda
|
Ramón Hervás
|
|
[...] when suddenly a white rabbit
with pink eyes ran close by her.
|
[...] cuando de repente un Conejo
Blanco
con ojos rosas pasó muy ligero a su lado.
|
[...] cuando de golpe saltó
corriendo cerca de ella un conejo blanco de ojos rosados.
|
[...] cuando de repente un Conejo
Blanco
de ojos color de rosa pasó corriendo junto a ella.
|
Como ya se ha comentado en el
primer apartado del análisis, podemos ver que Lewis Carroll no empieza a
utilizar las mayúsculas en “white rabbit” hasta que se adentra en el País de
las Maravillas. Podemos deducir que lo hace para diferenciar los dos mundos. En
el mundo real sería un conejo cualquiera, en cambio, en el País de las
Maravillas se convierte en un personaje, uno de los protagonistas de la
historia. Así pues, mediante el uso de las mayúsculas, no hace simplemente una
personificación como recurso literario, sino que dota de significado a la
misma, para diferenciar las dos realidades del cuento.
En este caso, el único traductor
que ha plasmado esta intencionalidad de diferenciación ha sido Jaime de Ojeda.
❖
Jar
|
Original
|
Lourdes Íñiguez
|
Jaime de Ojeda
|
Ramón Hervás
|
|
She took down a jar from one of the shelves as she
passed; it was
labelled “ORANGE MARMALADE,”
[...]
|
En una de ellas había un bote
que decía: Mermelada de
naranja,
[...]
|
Mientras caía, Alicia
alcanzó a coger un jarro de una repisa y vio que tenía una etiqueta que
decía:
«MERMELADA DE
NARANJA» [...]
|
Cogió al pasar un tarro
de una de las estanterías. El bote llevaba el rótulo de
MERMELADA DE
NARANJA, [...]
|
En el caso de “jar”, refiriéndose al tarro de mermelada que
Alicia ve mientras desciende por la madriguera, vemos que todos han optado por
opciones diferentes. En el caso de Íñiguez podemos ver que ha decidido
traducirlo por “bote”, una opción válida pero que quizá no es la más acertada
del todo. Jaime de Ojeda ha optado por “jarro”, palabra de la cual, si buscamos
el significado, encontraremos que conlleva otros matices. Simplemente cambiando
una letra podría haber escrito “tarro” y tendría un excelente equivalente,
opción por la que ha optado
Hervás en su traducción, aunque
seguidamente ha utilizado el sinónimo “bote”, como Íñiguez.
❖
Miles
|
Original
|
Lourdes Íñiguez
|
Jaime de Ojeda
|
Ramón Hervás
|
|
“I wonder how many miles I’ve fallen by this time?”
|
[..] Me pregunto cuántas millas
habré bajado.
Nota al pie: Milla: unidad de longitud que mide 1600 m, si es terrestre, y
1850 m, si es marítima. Otras medidas similares del sistema anglosajón que
vamos a encontrar son: la yarda, que equivale a 91,5 cm aproximadamente; el
pie, 30 cm; y la pulgada, 2,5 cm.
|
«Me
gustaría saber cuántas millas habré descendido ya [...]
|
—Me pregunto cuántos kilómetros
he caído ya [...]
|
En el caso de “mile”, vemos que
tanto Íñiguez como Jaime de Ojeda han mantenido la unidad de longitud de la
cultura de origen. En el caso de Íñiguez, ha optado por añadir una nota al pie
de página para informar de la equivalencia entre millas y metros, ahorrando así
al lector tener que informarse por su cuenta. De Ojeda simplemente ha optado
por una traducción literal. En cambio, la estrategia de traducción de Hervás ha
sido la domesticación, ya que ha pasado de millas a kilómetros, en otras
palabras: se aleja del original para acercarse al lector.
●
3.2.3 Estilo y estructura
❖
Parenthesis
|
Original
|
Lourdes Íñiguez
|
Jaime de Ojeda
|
Ramón Hervás
|
|
|
dentro de sus posibilidades, pues el calor
del día la hacía sentirse adormilada y torpe.
[...]
|
|
|
|
|
∅
|
|
Lo cual, dicho sea de paso,
seguramente sería así.
|
|
|
Como veis, Alicia había aprendido cosas como
esta
en la escuela [...] sí era una buena
oportunidad para ponerlos en práctica.
|
|
Desde luego, Alicia había
aprendido bastantes cosas en la escuela, [...] Sin embargo, esto no era
obstáculo para que ella siguiera repitiendo: [...]
|
|
words to say.)
|
∅
|
decir en ese momento)
|
En realidad, no tenía ni
idea de qué podía ser la longitud o la latitud, pero aquellas dos palabras
daba gusto pronunciarlas.
|
Mediante estos ejemplos podemos
ver más claramente las estrategias de cada traductor, ya que, al tratarse de un
símbolo, se aprecia con rapidez. Así pues, se confirma lo que ya se ha
mencionado anteriormente: Jaime de Ojeda calca las estructuras, es muy fiel al
autor; Íñiguez, prácticamente no hace uso de los paréntesis, además, al
tratarse de una adaptación, a veces omite algunos fragmentos; Hervás no calca,
pero plasma muy bien el sentido, y decide a cada momento cuándo usar paréntesis
y cuando no. Cabe recalcar que Lewis Carroll utiliza en gran manera los
paréntesis
❖
Dialogues
|
Original
|
Lourdes Íñiguez
|
Jaime de Ojeda
|
Ramón Hervás
|
|
“Oh dear! Oh dear! I
shall be too late!”
|
«¡Jolines, voy a
llegar tarde!»
|
«¡Ay! ¡Ay! ¡Dios mío! ¡Qué tarde voy a
llegar!»
|
—¡Pobre de mí! ¡Llegaré
tarde!
|
|
“Well!” thought Alice to herself, “after
such a fall as this, [...] Why, I wouldn’t say anything about it, even if I
fell off the
top of the house!”
|
«¡Bueno —se dijo—
, después de semejante caída [...]Aunque yo
no pienso decir nada de esto».
|
«¡Vaya! -pensó Alicia-, después de una
caída como ésta, [...] ¡Anda, como que si me cayera del tejado tampoco diría
nada!»
|
«¡Vaya!» pensó
Alicia—. Después
de una caída así, [...] ¡Seguro que si un
día me cayera desde lo alto del tejado, no diría nada!»
|
|
“I wonder how many miles I’ve fallen by
this time?”
she said aloud. “I must be getting somewhere near the centre of the earth.
[...] I think—”
|
«¿Es que este descenso nunca se va a
terminar? Me pregunto cuántas millas habré bajado. Debo de estar ya cerca del
centro de la Tierra. [...] ».
|
«Me gustaría saber cuántas millas habré
descendido ya -dijo en voz alta-. Tengo que estar llegando ya bien cerca del
centro de la tierra [...]»
|
—Me pregunto cuántos
kilómetros he caído ya —se dijo ahora en voz alta—.
Debo estar llegando algún sitio en el
centro de la tierra
[...]
|
En este apartado podemos
comprobar que los tres traductores no utilizan los mismos recursos estilísticos
para las intervenciones de los personajes. Así pues, mientras que tanto Íñiguez
como Jaime de Ojeda utilizan las comillas angulares para todas las intervenciones,
Hervás hace una diferenciación: por un lado, utiliza el guion largo cuando la
intervención se hace en voz alta y, por otro lado, cuando se trata de
pensamientos de los personajes, utiliza las comillas angulares. ❖ Italics
|
Original
|
Lourdes Íñiguez
|
Jaime de Ojeda
|
Ramón Hervás
|
|
There was nothing so very remarkable in that;
nor did Alice think it so very much
out of the way to hear the Rabbit say
to itself, [...]
|
Nada destacable habría habido en ese hecho a
no ser porque oyó que el Conejo se decía a sí mismo: [...]
|
La cosa no tenía nada de muy
especial; pero tampoco le pareció a Alicia que tuviera nada de muy
extraño que el conejo se dijera en voz alta[...]
|
En aquel hecho no había
nada especialmente notable. Por ello Alicia no encontró demasiado extraordinario
que el Conejo dijera entre
dientes: [...]
|
|
but when the Rabbit actually took a watch out of its
waistcoat-pocket,
|
sacó de su chaleco un reloj de bolsillo y lo
miró,
|
pero cuando vio que el conejo se sacaba,
además, un reloj del bolsillo del
chaleco
|
Sin embargo, cuando el Conejo, sacó un reloj de bolsillo de su chaleco
|
|
Would the fall never
come to an end?
|
¿Es que este descenso nunca se va a
terminar?
|
¿Quizás no terminaría nunca
de caer?
|
¿Y si la caída nunca
acabara?
|
Estos tres ejemplos son
representativos de las decisiones que han tomado los tres traductores en cuanto
al uso de la letra cursiva. Podemos observar que Íñiguez no utiliza la letra
cursiva en absoluto. En cuanto a Jaime de Ojeda y a Hervás, vemos que en general
sí que intentan mantenerla. El autor, al igual que con los paréntesis, hace un
uso extensivo de la letra cursiva.
En este caso, la usa para marcar el
énfasis en determinados momentos de la narración.
❖
Colloquial expressions
|
Original
|
Lourdes Íñiguez
|
Jaime de Ojeda
|
Ramón Hervás
|
|
“Oh dear! Oh dear! I shall
be too late !”
|
«¡Jolines, voy a
llegar tarde!»,
|
«¡Ay! ¡Ay! ¡Dios mío! ¡Qué
tarde voy a llegar!»
|
—¡Pobre de mí! ¡Llegaré
tarde!
|
|
“Oh my ears and whiskers,
how late it’s getting!”
|
«¡Oh, por mis orejas y mis bigotes, qué
tarde es!»
|
«¡Ay! ¡Por mis orejas y
bigotes! ¡Qué tarde se me está haciendo!»
|
—¡Por mis orejas y mis
mostachos, qué tarde es!
|
|
The Antipathies,
I think
|
Las
Antipáticas creo que se llaman
|
Los antipáticos, según me parece
|
Los antipotistas creo que
se llaman...
|
Como podemos ver, en todos los
ejemplos hay diferencias entre las tres traducciones. En primer lugar, la
expresión “Oh dear! Oh dear! I shall be too late!” caracteriza al Conejo
Blanco, es decir, lo ubica en la sociedad de la época victoriana inglesa en la
que todo el mundo debe llegar puntual, guardar las formas, vestir elegante,
etc. Por lo tanto, el Conejo habla en un registro formal y muestra mucha
preocupación por el hecho de llegar tarde. Así pues, quizá la opción de Íñiguez
no sería la mejor porque cuesta imaginar que el Conejo diga “jolines”. En
cuanto a las opciones de Jaime de Ojeda y Hervás, ambas parecen plasmar el
agobio del Conejo, a la vez que mantienen el registro.
En segundo lugar, en cuanto a la
expresión del conejo “Oh my ears and whiskers, how late it’s getting!”, los
tres traductores optan por introducirla por la preposición “por”, algo que
queda muy genuino en español y expresa de nuevo esa inmensa preocupación. Cabe
destacar que siempre que aparece la interjección “oh”, Jaime de Ojeda siempre
la traduce por “ay”, es decir, mantiene una coherencia muy rígida a lo largo de
la narración.
En tercer lugar, el último ejemplo es un
juego de palabras, fruto del nonsense de Lewis Carroll.
Alicia se equivoca y en vez de
decir “Antipodes” para referirse a las “Antípodas” dice “Antipathies”, cuya
traducción literal sería “antipatías”. Como podemos ver, la opción que más se
acerca al original es la de Íñiguez, ya que lo traduce por “las Antipáticas”.
Esta opción tiene más sentido que las opciones de Jaime de Ojeda y Hervás, ya
que el género masculino de “los antipáticos” y “los antipotistas” hace que
resulte menos creíble que el error de Alicia haya sido una mera confusión con
la palabra.
4. Conclusiones
A la hora de hacer un análisis
exhaustivo de las traducciones de un clásico de la literatura hay que tener
muchos aspectos en cuenta. Por ejemplo, es fundamental conocer muy bien la obra
y el texto original, también la historia que hay detrás del libro e incluso el
autor. Es por eso que, antes de ponernos a analizar, quisimos investigar el
motivo por el cual se acabó publicando esta obra y todo lo que ha conllevado
hacerla. Creemos que, por nuestra parte, ese objetivo se ha cumplido, ya que
nos empapado del sinsentido de Lewis Carroll.
Por otra parte, y como
experiencia propia y personal, adentrarnos en el mundo de la crítica y el
análisis de diversas traducciones ha sido un verdadero descubrimiento.
Básicamente porque siempre hemos visto las traducciones desde el otro lado,
como traductores, pero nunca como críticos de traducción. Hay que reconocer que
como traductores te encuentras tomando decisiones constantemente, pero como
crítico de traducciones también las tomas, porque puedes seguir un modelo de
crítica, pero tu propio criterio siempre pesará más en la balanza y tú acabas
decidiendo cuál de las traducciones prefieres.
Además de ponernos en la piel de
un crítico, hemos llegado a diversas conclusiones que nos gustaría destacar. En
primer lugar, todas las traducciones que se publican, sean de este libro o no,
hay veces que no son acertadas. Lo hemos podido comprobar con este ejemplo,
donde en según qué traducción, se toman decisiones que podrían ser mejores de
lo que son. Sin embargo, el texto traducido no es solo obra del traductor, sino
que es una cadena de montaje en la que participan editores, correctores y demás
hasta que llega a nuestras manos, así que las decisiones que se toman son de un
conjunto de profesionales.
En segundo lugar, es complicado
analizar una obra de manera objetiva, y aún más cuando hay que comparar tres de
sus traducciones al español. Aun así, creemos que hemos mostrado el máximo de
objetividad en nuestro análisis, teniendo en cuenta que las traducciones
oscilaban entre una destinada exclusivamente para niños hecha adaptación hasta
otra exclusivamente para adultos que mostraba el lado más lógico y matemático
de la obra.
Con este trabajo, no pretendemos
menospreciar las traducciones, simplemente hemos llegado a la conclusión de que
la traducción de Jaime de Ojeda es la que se ajusta más a la original, tanto
por el sentido como por lo que llega a transmitirle al lector. Además de ser
muy ajustada al a original de Lewis Carroll, tarea que no era fácil, es posible
que esa “pasión” que el traductor sentía desde siempre por la obra haya ayudado
a que sea una de las mejores traducciones. A pesar de haber leído sobre ella
antes de empezar su análisis, nosotras reafirmamos, una vez hecha la crítica,
que es una de las mejores traducciones hechas hasta la fecha.
En general, la sensación antes de
empezar este trabajo era una sensación de vértigo. Había un abismo entre lo que
habíamos hecho hasta ahora y a lo que hemos llegado gracias a este trabajo. Es
muy importante ver todos los puntos de vista que algo o alguien puede llegar a
tener y hemos intentado ver todas las perspectivas que Lewis Carroll usó en su
obra y todas las que los traductores han decidido plasmar. Estamos satisfechas
del descubrimiento de esta nueva dimensión y del resultado que hemos obtenido
realizando este trabajo.
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